“Mi hijo no habla pero entiende todo.” Es una de las frases que más escucho en consulta, casi siempre dicha con una mezcla de alivio y preocupación. Alivio, porque el niño comprende lo que se le pide. Preocupación, porque las palabras no llegan, los demás niños de su edad ya platican y en la familia alguien repite “ya hablará, cada niño tiene su ritmo”.
Soy la Psic. Damaris Pérez y en este artículo te comparto lo que suelo explicar a madres y padres en la primera entrevista: qué es lo esperable según la edad, qué señales vale la pena observar con calma y cuándo tiene sentido pedir una valoración. No es un diagnóstico a distancia; es una guía para que llegues con más claridad a la consulta con el pediatra o con una especialista.
Entender antes de hablar es parte del desarrollo
En el desarrollo del lenguaje hay dos caminos que avanzan a ritmos distintos: el lenguaje comprensivo (lo que el niño entiende) y el lenguaje expresivo (lo que logra decir). Es normal que la comprensión vaya por delante. Por eso muchos niños señalan, obedecen instrucciones y reaccionan a lo que escuchan antes de decir sus primeras palabras.
El problema no es que entienda más de lo que dice; lo importante es cuánta distancia hay entre ambas cosas para su edad y cómo se está comunicando mientras tanto.
Qué es lo esperable según la edad
Estos son algunos hitos que la Academia Americana de Pediatría describe en HealthyChildren.org. Son orientativos: cada niño es distinto, pero sirven como referencia.
- Alrededor de los 12 meses: responde la mayoría de las veces a su nombre, dice adiós con la mano, mira hacia donde señalas y dice al menos una palabra.
- Entre los 18 meses y los 2 años: sigue indicaciones sencillas, señala cosas interesantes para que tú también las veas y aprende aproximadamente una palabra nueva por semana.
- A los 2 años: dice entre 50 y 100 palabras, empieza a unir dos palabras (“más leche”, “papá fue”) y las personas cercanas le entienden más o menos la mitad de lo que dice.
- A los 3 años: según KidsHealth, sus cuidadores habituales deberían entender aproximadamente el 75 % de lo que dice.
Señales que conviene observar con calma
Más allá de contar palabras, en consulta me fijo en cómo se comunica el niño. Estas preguntas te pueden ayudar a observar en casa:
- ¿Te mira a la cara para compartir algo contigo o para saber cómo reaccionar ante algo nuevo?
- ¿Señala con el dedo para mostrarte algo que le llama la atención, no solo para pedirlo?
- ¿Responde cuando lo llamas por su nombre, aunque esté entretenido?
- ¿Usa gestos como decir “sí” con la cabeza, mandar besos o saludar?
- ¿Imita sonidos, palabras o acciones que tú haces?
- ¿Juega “a que” cocina, da de comer a un muñeco o habla por teléfono?
- ¿Ha perdido palabras o habilidades que antes tenía?
Un niño que habla poco pero mira, señala, imita, hace gestos y busca compartir contigo está usando muchas herramientas de comunicación. Cuando además de pocas palabras hay poca mirada compartida, poco señalamiento o poca respuesta al nombre, vale la pena una valoración más completa.
¿Puede ser autismo?
Un retraso en el lenguaje, por sí solo, no significa autismo. Hay niños que simplemente hablan tarde, niños con dificultades del habla o de audición, y niños en el espectro autista. Lo que ayuda a distinguirlo no es la cantidad de palabras, sino la forma en que el niño se relaciona y se comunica.
Por ejemplo, la Academia Americana de Pediatría explica que hacia los 15 meses la mayoría de los niños señalan lo que quieren, mientras que un niño en el espectro puede tomar la mano del adulto y llevarla hasta el objeto, con poco contacto visual. También señala que muchos niños autistas usan palabras para nombrar cosas, pero menos para compartir o conversar.
Por eso los pediatras recomiendan revisar el desarrollo con herramientas estandarizadas y hacer una detección de autismo a los 18 y a los 24 meses, o en cualquier momento en que la familia tenga una preocupación, como recoge el CDC. Si quieres profundizar, escribí también sobre las señales tempranas de autismo y cuándo buscar una evaluación.
Qué puedes hacer desde casa mientras tanto
- Nombra lo que hace y lo que ve: “Estás llenando el vaso”, “mira, un perro”. Frases cortas y claras.
- Dale tiempo para responder: haz una pausa antes de adivinar lo que quiere. Esa pausa es una invitación a comunicarse.
- Amplía lo que dice: si dice “agua”, responde “agua fría” o “quieres agua”.
- Lean juntos: señalen imágenes, hagan sonidos de animales, dejen que él elija el libro.
- Juega a su nivel: en el piso, siguiendo su interés, con canciones y juegos de turnos.
- Reduce las pantallas: el lenguaje se aprende en la interacción con personas.
Estas estrategias ayudan a cualquier niño, tenga o no una dificultad. No sustituyen una valoración, pero te permiten acompañarlo desde hoy.
Cuándo pedir una valoración
Te recomiendo consultar sin esperar a que “se le quite” si:
- A los 12 meses no señala ni usa gestos como saludar.
- A los 18 meses prefiere comunicarse solo con gestos y le cuesta imitar sonidos.
- A los 2 años no une dos palabras o solo repite lo que escucha sin decir nada propio.
- Responde poco a su nombre o evita compartir la mirada.
- Ha perdido palabras o habilidades que ya tenía.
- Tú sientes que algo no va bien. Tu intuición también cuenta.
El primer paso suele ser el pediatra, que puede descartar problemas de audición y orientar hacia terapia de lenguaje. Si además hay dudas sobre la interacción social, la mirada o el juego, una evaluación psicológica ayuda a entender el panorama completo.
Cómo te puedo acompañar
En mi consultorio en Xalapa, y también en línea, empiezo siempre con una entrevista inicial con madres y padres para conocer la historia del niño y lo que observan en casa y en la escuela. Si hace falta, realizo una evaluación diagnóstica con instrumentos estandarizados como el ADI-R y el ADOS-2, y entrego un informe con recomendaciones claras.
Preguntar a tiempo no es exagerar: es darle a tu hijo la oportunidad de recibir apoyo cuanto antes. Puedes reservar tu entrevista inicial en línea o escribirme por WhatsApp y lo platicamos.
Preguntas frecuentes
Mi hijo tiene 2 años y no habla, ¿debo preocuparme?
No necesariamente, pero sí conviene observar. A los 2 años lo esperable es que diga entre 50 y 100 palabras y empiece a unir dos. Si no lo hace, sobre todo si además señala poco o responde poco a su nombre, es buen momento para consultar.
Mi hijo de 3 años no habla pero entiende todo, ¿es normal?
A los 3 años la mayoría de los niños ya se comunica con frases y se le entiende gran parte de lo que dice. Si a esta edad casi no hay palabras, lo recomendable es una valoración con pediatra, terapia de lenguaje y, si hay dudas sobre la interacción, una evaluación psicológica.
Mi hijo no habla, solo hace sonidos o balbucea, ¿qué significa?
El balbuceo es un paso previo a las palabras, así que es una buena señal de que está practicando. Lo importante es si esos sonidos van acompañados de mirada, gestos e intención de comunicarse contigo, y si con el tiempo se convierten en palabras.
Si mi hijo no responde a su nombre, ¿tiene autismo?
No siempre. Puede deberse a que está muy concentrado, a un problema de audición o a otras causas. Aun así, es una de las señales que conviene revisar, junto con la mirada, el señalamiento y el juego.


