El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo: influye en cómo una persona se comunica, se relaciona y percibe el mundo. Cada niña o niño autista es distinto; por eso se habla de un espectro.
Muchas familias llegan a consulta con una intuición: “algo es diferente, pero no sé qué”. Esa intuición merece atención. Detectar a tiempo permite ofrecer apoyos adecuados y, sobre todo, entender mejor a tu hija o hijo.
Señales que vale la pena observar
Estas señales no son un diagnóstico. Pueden aparecer por otros motivos, y un niño autista no tiene que presentar todas. Lo importante es el conjunto y su persistencia en el tiempo.
- Comunicación: poco uso de gestos como señalar o saludar con la mano, retraso en el lenguaje, o repetir frases sin usarlas para comunicarse.
- Interacción: responde poco a su nombre, busca menos la mirada o le cuesta compartir su interés (por ejemplo, mostrarte un juguete).
- Juego: prefiere alinear, girar u ordenar objetos en lugar de jugar a “hacer como si”.
- Rutinas e intereses: intereses muy intensos o necesidad fuerte de que las cosas sean siempre igual.
- Sensibilidad sensorial: reacciones intensas a ruidos, texturas, luces o sabores, o, al contrario, poca reacción al dolor.
Si tu hija o hijo pierde habilidades que ya tenía (palabras, gestos, juego), consulta pronto con su pediatra o un especialista.
¿Cómo es una evaluación de TEA?
Una evaluación seria combina varias fuentes de información. En mi consulta suele incluir:
- Entrevista inicial con madres y padres, para conocer la historia del desarrollo.
- ADI-R, una entrevista estructurada que profundiza en la comunicación, la interacción y los intereses.
- ADOS-2, una observación estandarizada a través del juego y la conversación.
- Según el caso, evaluación de CI y del desarrollo (Battelle).
- Un informe con impresión diagnóstica y recomendaciones concretas.
Después de la evaluación
Un diagnóstico no es una etiqueta que limite; es un mapa. Ayuda a elegir apoyos, a hablar con la escuela y, sobre todo, a acompañar a tu hija o hijo desde su manera de ser.


